jueves, 19 de julio de 2012

Pintando al aire libre

En los días que hace bueno, aprovechamos a veces para salir a pintar a al calle.

Trasladamos fuera todos los bártulos y allí quedamos, una fila de altos caballetes, tras los que, si te asomas, ves a los pequeños artistas...

El paisaje nos viene bien para practicar muchas cosas: el fondo previo, trabajar la pintura por capas, la síntesis (ya que no podemos hacer todas las pequeñas hojitas), perspectiva y profundidad, además de fijarnos de vez en cuando en pintores como Van Gogh y experimentar nuevas formas de abordar la representación de la naturaleza. 


Inés, 4 años


Ana, 5 años


Candela, 5 años


Carla, 6 años


Pablo, 6 años


Carlota, 9 años


Picasso: etapas azul y rosa

Esta vez hemos ido a fijarnos en Pablo Picasso, pintor que todos los niños conocen aún sin saber muy bien lo que pintaba. De una producción amplísima, es uno de los genios de la pintura española y universal, pero esta vez vamos a detenernos en sus primeras etapas, que, aunque no son las de mayor repercusión, nos sirven para trabajar con la expresión mediante el color.

Nos fijamos sobre todo en el periodo azul, más evidente en cuanto a colores, pero sin dejar de lado el periodo rosa, más complejo para los niños en cuanto a temática. Vemos cuadros de Picasso en los que sólo el color nos transmite una emoción más allá de lo representado. Nos fijamos en cuadros de la época azul de motivos anodinos, en los que prima la expresividad del color.

Tras la vista de algunas imágenes en las que recibimos sensaciones como alegría, tristeza, soledad, melancolía, aburrimiento, calor, frío, violencia, etc, decidimos nosotros aplicar esto sobre nuestros cuadros.

Hay dos tipos de ejercicios.

En un grupo propusimos elegir una tema cualquiera, algo de la clase, y respresentarlo dos veces con ditintas gamas de color, para ver si la sensación era diferente.


Bea, 8 años


Clara, 11 años



En otro de los grupos tenían que elegir una gama de color y aplicarla a un motivo al que normalmente no fuera asociada, para transmitir una sensación diferente respecto a lo representado.


Santi, 9 años (Ha hecho unas montañas afiladas en tonos rosados)


Nicholas, 9 años (Ha pintado un desierto de azul...)


Dani, 12 años (La intención de Dani era pintar objetos de bebé en tonos rojos, que a él le sugerían violencia. Lo que pasa que al final el rojo fue más bien rosa...)






miércoles, 18 de julio de 2012

Chirico: pintura metafísica

Giorgio de Chirico es un pintor nacido en Grecia de padres italianos. Fue una de las principales influencias de los pintores surrealistas. Lo que nos interesa de su obra es la extraña impresión de mezcla de géneros, obras en las que parece que se hayan mezclado varias diferentes, lo que los surrealistas luego dieron en llamar, "obra dentro de una obra". Sobre todo aquellos cuadros en los que parece mezclar bodegones con paisajes, casi siempre urbanos pero a la vez solitarios, como si esos objetos variopintos fueran los únicos habitantes de lugares en los que también aparecen frecuentemente sombras y maniquíes.

A nosotros nos interesaba porque, en primer lugar, nos ayudaba a entender en profundidad la diferencia entre un bodegón y un paisaje, pero por otro, a comprender la libertad del artista para saltarse los géneros clásicos en los que muchas veces se clasifica la pintura sin mayor motivo que el de la costumbre.

La propuesta era que tenían que hacer un bodegón y luego inscribirlo en un paisaje cualquiera, un paisaje que no tuviera nada que ver con los elementos del bodegón, para conseguir esa sensación de extrañeza que transmiten las pinturas "metafísicas" de Chirico.

Esta es otra de esas entradas en la que tengo que lamentar mi falta de previsión. Tengo muchos dibujos sin fotografíar, y no sabéis cómo lamento tener solamente esta pequeña muestra, porque la verdad que quedaron cosas espectaculares.


Gabriela, 6 años (Ella ha decidido inscribir objetos de un paisaje, edificios, en un cielo nuboso...)


Santi, 9 años (El bodegón de Santi está nada menos que en espacio exterior, donde un extraterrestre lo observa curioso...)


Belén, 11 años (Belén quiso colocar un jarro con flores en el fondo del mar)






Pintura directa: color y mancha

En esta ocasión los artistas vana a tener que defenderse ante la hoja en blanco con una única arma, el pincel. No hay dibujo previo, ni goma. Han de aprender que la pintura también puede tener muchas capas. Al igual que en dibujo hablamos de esquemas previos o bocetos, en pintura podemos acercarnos a un cuadro desde una primera "mancha". Llamamos mancha al color en el cuadro, a las formas imprecisas que nos sitúan una primera imagen de nuestra composición y de nuestra entonación.

Con el pincel dibujamos, sin miedo al error, ya que la única diferencia entre corregir el lápiz y la pintura es la paciencia... La pintura tiene que secar.

El mismo ejercicio lo hemos intentado con témpera y con pastel. Ambos tienen en común el proceso, no hay silueta, no hay trazo, sólo hay mancha. Y aún así las formas salen del cuadro. Las figuras van, (para su sorpresa, que no la mía), emergiendo, cobrando un sentido...


Ana, 5 años


Belén, 6 años


Gabriela, 6 años


Gabriela, 6 años


Pablo, 6 años


María, 7 años


Santi, 9 años


Carlota, 9 años


Clara, 11 años


Manuel, 11 años


Dibujo en movimiento: futurismo


Sin profundizar mucho en esta corriente, hemos usado algunos cuadros futuristas como referente para un objetivo: dibujar cosas que se mueven. O más bien, expresar movimiento en un cuadro. Hay muchas formas de hacerlo. Lo primero que les viene a la cabeza son los recursos del cómic, las líneas de movimiento, pero también hay recursos como la duplicación o las composiciones desde ángulos diferentes, o en ocasiones simplemente las posturas del cuerpo u objeto. Para ello nos hemos fijado en las soluciones de diferentes artistas como Duchamp en su "desnudo bajando las escaleras", Matisse, en su famoso cuadro "La danza" o "Caballo y jinete" de Carlo Carrá y "En picado sobre la ciudad", de Tullio Crali, pintores futuristas para los que la velocidad moderna de los trenes y aviones y especialmente de los coches, era el símbolo del avance y el progresismo cultural. 

Aunque he de decir que me faltan muchos dibujos interesantes de esta sesión, (por problemas de no haber podido hacer las fotos a tiempo), os dejo una muestra de lo que pasó en clase. Fue un ejercicio complicado para algunos, pero, aunque no hay sido el mejor día en cuanto a resultados, no hay duda de que el experimento ha valido la pena y ha generado ideas muy interesantes.















Gabriela, 6 años (El personaje dice ¡Me gusta! mientras monta en bici)


Nicholas, 9 años


Dani, 12 años (Ha hecho un complicado circuito de causa-efecto en el que el derrame de una lata de gasolina se junta con el aire de un ventilador para crear la catástrofe...)


Blanca, 17 años (El reloj pasa muy rápido y en la pastelería los productos cambian y las flores se marchitan)


Cézzanne: post-impresionismo

Paul Cézanne fue un pintor francés del siglo XIX. Perteneció en su juventud al grupo impresionista, aunque en una etapa de poco reconocimiento hacia su obra. La fama y el prestigio le llegaron al final de su vida y el aislamiento social y artístico en el que se mantuvo hicieron de él una peculiar personalidad. Aunque no son sus cuadros más famosos, nos hemos fijado en algunos de sus bodegones para descubrir diferentes tonos y planos de color en un mismo objeto. A Cézanne, considerado uno de los principales precursores de la abstracción, fue sin embargo un pintor que siempre partió del natural en sus cuadros, siendo un importante paisajista. Lo interesante es que él intentaba pintar tal y como percibía la realidad, tratando de captar todos sus matices, cosa que no es lo que uno piensa en primer lugar al mirar algunas de sus obras.

Podríamos quizá decir que en sus imágenes hay una saturación de los colores, que donde percibimos un reflejo rojizo él pone una pincelada roja. Ni los objetos, ni las luces, ni las sombras tienen un color definido. El color es luz, es impresión óptica, nada más y en esto se nota la herencia impresionista. Normalmente los niños aprenden mediante la, vamos a llamarlo, "memorización de recursos". Un ejemplo de esto es "las sombras son negras", o "las luces son blancas", o las "peras son verdes". ¿Qué verde?, ¿Qué blanco o qué negro?. El negro es la oscuridad, es la ausencia de luz, sólo existe allí dónde no llega el más mínimo reflejo. Ni siquiera es fácil encontrarlo durante la noche. Cada objeto tiene un color único, con multitud de matices, en sus partes iluminadas y en sus sombras. Eso Cézanne lo sabía muy bien.


El ejercicio consiste en intentar evidenciar esos matices y en componer los objetos de varias pinceladas, según los distintos tonos que pongamos. Con las imágenes lo entienden a la perfección.







 Fijaros qué resultados....


Pablo, 6 años


Belén, 6 años


Marina, 9 años


Nicholas, 9 años


Belén, 11 años


Clara, 11 años


Esther, 12 años