miércoles, 18 de julio de 2012

Cézzanne: post-impresionismo

Paul Cézanne fue un pintor francés del siglo XIX. Perteneció en su juventud al grupo impresionista, aunque en una etapa de poco reconocimiento hacia su obra. La fama y el prestigio le llegaron al final de su vida y el aislamiento social y artístico en el que se mantuvo hicieron de él una peculiar personalidad. Aunque no son sus cuadros más famosos, nos hemos fijado en algunos de sus bodegones para descubrir diferentes tonos y planos de color en un mismo objeto. A Cézanne, considerado uno de los principales precursores de la abstracción, fue sin embargo un pintor que siempre partió del natural en sus cuadros, siendo un importante paisajista. Lo interesante es que él intentaba pintar tal y como percibía la realidad, tratando de captar todos sus matices, cosa que no es lo que uno piensa en primer lugar al mirar algunas de sus obras.

Podríamos quizá decir que en sus imágenes hay una saturación de los colores, que donde percibimos un reflejo rojizo él pone una pincelada roja. Ni los objetos, ni las luces, ni las sombras tienen un color definido. El color es luz, es impresión óptica, nada más y en esto se nota la herencia impresionista. Normalmente los niños aprenden mediante la, vamos a llamarlo, "memorización de recursos". Un ejemplo de esto es "las sombras son negras", o "las luces son blancas", o las "peras son verdes". ¿Qué verde?, ¿Qué blanco o qué negro?. El negro es la oscuridad, es la ausencia de luz, sólo existe allí dónde no llega el más mínimo reflejo. Ni siquiera es fácil encontrarlo durante la noche. Cada objeto tiene un color único, con multitud de matices, en sus partes iluminadas y en sus sombras. Eso Cézanne lo sabía muy bien.


El ejercicio consiste en intentar evidenciar esos matices y en componer los objetos de varias pinceladas, según los distintos tonos que pongamos. Con las imágenes lo entienden a la perfección.







 Fijaros qué resultados....


Pablo, 6 años


Belén, 6 años


Marina, 9 años


Nicholas, 9 años


Belén, 11 años


Clara, 11 años


Esther, 12 años


Claroscuro II: grafito

De nuevo abordamos el claroscuro. Pero esta vez la técnica es diferente. Usamos barras gordas de grafito. En principio la sensación general es de mayor comodidad, puesto que al fin y al cabo es un lápiz gordísimo, pero no es fácil llenar una composición con grafito.

El objetivo es hacer que en cada dibujo esté claro el elemento más importante, que decidan cuál es el lugar al que quieren que el espectador mire primero. Intentamos que haya zonas o elementos con más o con menos contraste, diferentes intensidades en los trazos, tratamos diferentes texturas en el fondo que en los objetos, en los que probamos, sobre todo los mayores, entramados finos.

Otra propuesta es decidir, dentro del total monocromo, un punto de color.

Dentro de la  limitación técnica, es maravilloso ver la variedad de los gustos y de las elecciones.


Ana, 5 años


María, 7 años


Nicholas, 9 años


Santi, 9 años


Carlota, 9 años


Manuel, 11 años


Dani, 12 años


Blanca, 17 años


Mondrian: abstracción geométrica



Piet Mondrian es, junto a Wassily Kandinsky y Kazimir Malèvich, uno de los pioneros de la abstracción.
Sus cuadros son muy reconocibles, imágenes que han sido reproducidas para decorar los objetos más variados.


Mondrian fue holandés. Estuvo en sus principios muy influenciado por el cubismo, pero me interesa por la base conceptual que encierran sus cuadros. Para empezar los chicos en seguida se dan cuenta de cuáles son los colores de sus composiciones. Solamente los primarios, el blanco y el negro, los mismos que usamos en clase para trabajar. Los colores básicos, con los que mediante su mezcla, se puede conseguir todo el espectro de colores. Con sus pinturas "busca encontrar la estructura básica del universo, la supuesta “retícula cósmica” que él intenta representar con el no-color blanco (presencia de todos los colores) atravesado por una trama de líneas de no-color negro (ausencia de todos los colores) y, en tal trama, planos geométricos (frecuentemente rectangulares) de los ya mencionados colores primarios, considerados por Mondrian como los colores elementales del universo". (Wikipedia)


Estas ideas me remiten inevitablemente a la tecnología de la imagen. Desde la imagen televisiva, hecha con cuadraditos de los colores primarios, a los pixeles digitales; es como si Mondrian hubiera pintado pixeles ampliados. Solo que él murió en 1944. En realidad para mi en sus cuadros no está la estructura básica del universo, pero sí la estructura básica de la imagen.


Ese es el ejercicio que nosotros hacemos. Interpretar una imagen descomponiéndola en formas simples, rectangulares y usando únicamente los colores primarios, de forma que donde hay un objeto verde pondremos amarillo y azul, en un proceso que recuerda un poco al de los puntillistas. De nuevo vemos que la abstracción (y lo digo porque esta es una idea muy corriente en los niños), no es un simple improvisar en el cuadro al libre albedrío, si no que implica un proceso de síntesis de la imagen y sobre todo, que es lo que nos interesa, de observación, quizá más atenta que la que se corresponde con un ejercicio de copia figurativa. El cuadro de la izquierda se llama "New York Boogie-Woogie" y se supone que el artista ha pretendido representar las agitadas calles nocturnas del centro de Nueva York, llenas de tráfico, luces y jazz bailable.

Esta vez recurrimos a rincones de la clase, no solo objetos, si no espacios, paredes, estanterías, o ventanas que remiten ya a esa estructura de retícula. Con los tres cuadros de ejemplo, son válidos todos los recursos de Mondrian, silueta, relleno o enmarcado. 


Nicholas, 9 años


Belén, 11 años


Clara, 11 años


Manuel, 11 años


Blanca, 17 años



Salvador Dalí: surrealismo

Salvador Dalí es uno de los pintores más importantes de todos los tiempos. También unos de los personajes más extravagantes y que más interés causa fuera de nuestras fronteras.

El surrealismo significa literalmente, "más allá de lo real". Dalí creaba imágenes dobles, las buscaba, puesto que le gustaba imaginar formas en las manchas de humedad de las paredes. ¿Es real el caballo que vemos en una nube?

Sus cuadros aparentemente realistas esconden múltiples relaciones y asociaciones que hacen que una sola imagen nos conduzca a muchas interpretaciones. Su calidad de enigmáticos esconde sin embargo un proceso muy cerebral, muy estudiado e influido por la explicación freudiana de la formación de los sueños.
Comenzaba el arte a interesarse por los procesos perceptivos de las imágenes, por nuestra forma de construir la realidad en base a lo que entra por nuestros sentidos.


Para nuestra clase es de nuevo un entrenamiento de la mirada. Nuestro objetivo es convertir los objetos que encontramos en el taller en otras cosas que compartan con ellos su misma forma. Es así como los jarrones son señoras "en jarras", un mortero puede ser una tortuga, o una lámpara se convierte en una avestruz. De nuevo es una forma de que el cerebro reduzca los objetos a su forma esencial y de esta forma comiencen a comprender que, prestando atención, pueden dibujar cualquier cosa, que dibujar es un ejercicio de la mirada más que de la mano.
















Marina, 8 años (Los edificios de su ciudad son botellas de clase)


Clara, 11 años (su cerdito es una calabaza, su tortuga, un mortero, y su edificio, una botella)


Manuel, 11 años (¿Un cuerpo, dos, un rostro...?)


Belén, 11 años (Su cara con bigote es una antigua balanza de metal)



Blanca, 17 años (son números romanos...)






Retrato y caricatura

De nuevo en este curso abordamos el retrato y la caricatura simultáneamente.

Además de iniciarnos en uno de los géneros más importantes de la pintura, hacer retratos es una forma de conocerse más profundamente. Retratar al alguien es concentrar tu atención en sus rasgos y sus expresiones,   que inevitablemente acaban hablando del carácter. Los grandes retratistas han sido los que mediante la imagen han logrado hablar del alma de la persona, de aquello que no se ve a primera vista.

Para nosotros es un modo de conocernos un poquito más los unos a los otros.

La caricatura es una exageración de los rasgos más prominentes de una persona sin que se pierda el parecido. A veces es más complicado hacer una buena caricatura que un retrato. Me gusta porque les obliga a seleccionar, a fijarse ya no sólo en cada rasgo particular, si no a decidir cuál es el que debe destacar. También nos divertimos aprendiendo a reírnos de nosotros mismos.


Belén, 6 años

Bea, 8 años


Marina, 9 años


Nicholas, 9 años

Clara, 11 años


Dani, 12 años


Claroscuro I: carbón y sanguina

Siempre conviene volver al claroscuro, ejercicio a veces difícil, pero satisfactorio, y gran entrenamiento para la mirada.
Cuando abordamos una imagen cualquiera pictóricamente hay dos cosas esenciales a tener en cuenta: el claroscuro y el color. 
¿Qué es claroscuro? La secuencia tonal. Qué es lo más claro y lo más oscuro en mi imagen. cuántos grises intermedios tengo, etc. 

Cuando abordamos este trabajo siempre ponemos de ejemplo la fotografía en blanco y negro. Ellos lo entienden muy bien. Lo que aparece en las fotografías tiene color, sea lo que sea, y la máquina traduce el color en luz. Dos objetos, morado y verde, si pero, ¿cuál es más oscuro? ¿De dónde viene la luz? ¿el fondo es más claro o más oscuro? ¿Es igual por todas partes?

Estas son las preguntas a las que, bien formuladas, la mirada responde sin problemas. Es simplemente focalizar, por un momento, nuestra atención en ese aspecto.

Hemos trabajado el claroscuro con carbón y sanguina. 


Gabriela, 6 años


Bea, 8 años


Carlota, 9 años


 Santi, 9 años


 Blanca, 17 años


Cometas

Cuando era pequeña tuve varias cometas. Especialmente en verano. En la playa había suficiente brisa y espacio para que alcanzara altura.

La cometa no es un juguete del siglo XXI. Es frágil, y no obedece si no la tratas con cuidado. Su vuelo es inestable, no tiene mandos teledirigidos, debes guiarla con suavidad si quieres que responda y que no caiga, en ocasiones, fracturándose.
Ella solo vuela, planea quieta allá en lo alto dejando que el viento la mantenga a su antojo. Una vez que la haces volar, ya no hay nada más que conseguir, sólo mantenerla. Es un juego que requiere paciencia y reposo. Pero el niño no se aburre. Quizá porque sentimos como si fuera una extensión de nosotros, como si el hilo nos conectara y una parte de nosotros mismos fuera la que permanece allá arriba. Así lo sentimos también al caer. Como si fuéramos nosotros...

Nuestras cometas no vuelan, cuelgan, y están hechas con palitos de madera de los que usan los médicos para hacernos abrir la boca, poniendo luego papeles pintados y de colores para darle la forma.


Paola, 4 años

Alex, 6 años


Rodrigo, 6 años


Belén, 11 años